Acabamos de ver unos años donde distintos deportes se ven implicados en prácticas tramposas por sus participantes:
Hace pocos años se desposeyó al estadounidense Floys Landis del Tour de Francia por dar positivo, poco antes la también estadounidense Marion Jones, atleta, fue denunciada por el mismo motivo, en España, la famosa Operación Puerto salpicó a muchos deportes distintos y, ahora, en la Fórmula 1, McLaren es sancionada por espionaje a Ferrari.
¿Qué le pasa al deporte? ¿Estamos en el punto en que el hombre no es capaz de progresar más y tiene que recurrir a las trampas? Pues, que queréis que os diga, si esto es así, no lo llamemos más deporte. El deporte ha presumido siempre de ser sano, y espiar a otros, o doparse, pues no lo es.
Así que, si queremos conservar ésto, no habrá más remedio que castigar con dureza a aquellos que se salten el juego limpio, así conservaremos el deporte como algo sano y necesario. Y no como un mero instrumento para enriquecerse, como parece que es considerado ahora mismo.
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