La cosa está chunga. Por un lado se nos dice que existe un riesgo para la naturaleza, que contaminamos más rápido de lo que la Madre Tierra es capaz de regenerar, que nos estamos cargando el Planeta, que ya veremos cómo iven nuestros hijos... o nuestros nientos... Y por el otro lado, nos dicen que no hay tal problema, que ésto lleva pasando durante milenios, que siempre ha sido así, y siempre será...
Bueno, diréis, pues vámonos a las pruebas, a ver qué somos capaces de sacar en claro de ahi... Pues ni por esas: los unos, que hay más catástrofes que en no se cuántos miles de años, que si las estadísticas están ahi, que si se están derritiendo los casquetes polares, que si el nivel del mar sube, que si Venecia se inundará... Pero es que también existen las pruebas contrarias: ayer en el trabajo encontré un documental (perdonadme, pero perdí su dirección, os prometo que en cuanto la tenga os lo pongo) donde decían que la temperatura del núcleo de los glaciares, lejos de subir, estaba bajando... ¿Y ahora a quién creemos?
Si os digo la verdad, a mí ahora mismo me da igual. Es cierto que algo está pasando, pero qué queréis que os diga, ni mis hijos, ni mis nietos, ni mis bisnietos, si es que algún día los tengo, se van a dar cuenta de éste cambio (si es que lo llega a haber), asi que yo sigo el proverbio chino:
Si algo tiene solución, ¿por qué preocuparse?
Y si no la tiene, ¿para qué te preocupas?