jueves, 26 de marzo de 2009

El mundo en el que vivimos (II)

Ya sabía yo que tendría ocasión de continuar esta serie. En este caso, tenemos, no sólo lo que parece ser un asesinato vil y sin excusas (aunque aún no está confirmado, al no haber aparecido el cuerpo), si no que, para colmo, los energúmenos (por llamarlos de alguna manera) encima se ríen de la Justicia, esta Justicia que ya ha dado más de una, dos, y más de cinco muestras de su pateticismo, pero que en este caso poco puede hacer. Repito, mientras no aparezca el cuerpo.

Un pequeño resumen: Marta del Castillo desapareció, tras más de 20 días fueron detenidos su ex-novio, y un amigo de ellos, un menor de edad. La primera versión es que la tiraron al río. Pero ni rastro. Entonces Miguel (así se llama el personaje) empieza a reirse de todos. Cambia de versión hasta dos veces, se queda otras tantas sin abogado (y ojalá que se quede sin ellos), y en una de ellas, incluso se declara inocente y echa todas las culpas a su amigo, menor de edad.

¿Y por qué? Bueno, la jugada fue clara. En un país con una Justicia tan pésima como el nuestro, los menores son algo así como intocables. ¿Os acordáis de Sandra Palo? ¿Qué pasó con el llamado El Rafita? Pues que está en la calle. Si, si, en la calle, sin apenas pagar por su crimen, y tranquilito y como si nada.

Menos mal que el menor en cuestión ha dicho "por ahí no paso", pero ya de esta gente no me fio. Vamos a ver como se desarrollan los acontecnimientos, porque esto me temo que dista mucho de estar terminando...